
El otro día vino el Ballet del lago de los cisnes a Ávila, aprovechamos los papis para hacer una escapadita romántica ya que había sido mi regalod e cumpleaños.
Qué bonito, era como estarlo soñando, algo maravilloso... pero sin poder evitar el sentimiento de culpabilidad de no haber llevado a nuestros retoños, sabiendo lo que las gustan los tutús, las piruetas, los bailes, la historia del lago de los cisnes que se conocen de memoria por las historias de Barbie. Esta culpa va en aumento cuando vemos a algunos padres "muy pocos" con sus niñas, en los descansos estas salen haciendo piruetas, de manera que todos los pasillos se les hacen pequeños y te sientes peor madre aún de pensar lo que disfrutaría la tuya haciendo lo mismo.
Pero que bien sientan estas escapaditas a solas... no me imagino a Lidia aguantando 3 horas viendo las mismas piruetas, lo pensaba y me visualizaba yo en casa con Lidia y Martita sentada al lado de papi en el auditorio (no es serio).
Al día siguiente fuímos a ver el teatro infantil de la Caja de Ávila, yo como buena despistada pensé que íbamos a ver los músicos de Bremen, pero gracias a la confusión vimos "alegretto", con el que nos reímos hasta que nos dolieron las mandíbulas con un trío cómico buenísimo. Ahora tendremos que repetir el sábado que viene con "los músicos de Bremen" ya que Lidia iba a ver animales músicos... aunque salió encantada y con ganas de volver.
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